lunes, 10 de mayo de 2010


La aventura de ser maestro
José M. Esteve
Análisis de documento

Por: Gerardo Velázquez García

Afortunadamente ya nos hemos alejado demasiado de la idea de que el profesor es el principal protagonista en la clase, el que sabe todo. Hoy debe reconocer sus errores y aprender de ellos. Pero no solamente eso, sino, redefinir su papel de docente y de denominarse así mismo como un facilitador de aprendizajes. Reconocerse él y sus alumnos como sujetos de aprendizaje en esa concepción de aprender a aprender. Todavía en la actualidad existen algunos espíritus que se resisten a jugar el rol de facilitador. Me he permitido acuñar este término, que me parece muy actual: “facilitador de aprendizajes”
La formación de un profesor no se refiere exclusivamente a su aprendizaje en escuelas normales o institutos especializados, ni tampoco a la cantidad de cursos de actualización o de capacitación que haya estado. Debemos entender por formación docente un proceso más amplio. Proceso que no solamente toma en cuenta la preparación formal sino también su preparación informal. Entendida ésta como la que está presente en todos los profesores y consiste en la interiorización de formas de conducta, actitudes, creencias, estrategias y modelos de actividad docente que se van asimilando durante el proceso de socialización.
Es necesario que asumamos los encargos encomendados de educar y de formar a nuestros alumnos con una profunda vocación docente. Pero sobre todo con conocimiento de causa. Saber porqué y para qué estoy enseñando
El vertiginoso cambio social, económico y tecnológico (organización de la vida familiar, necesidades de los alumnos, medios de comunicación, nuevas tecnologías…) requerirán de la renovación pedagógica que actuase como un instrumento de constante adecuación. En consecuencia, surge una necesidad mayor de intercambio entre la escuela y la sociedad.
Qué docente no ha sentido tan siquiera una pisca de satisfacción por haber contribuido a la formación de los alumnos.
En el nivel medio superior transitamos entre dos vertientes profesionales: ¡No soy profesor! ¡Soy Ingeniero! … ¡Médico!, ¡Licenciado!, ¡Químico!, ¡Matemático! Menos “profe” ¿?
En muchas de las ocasiones, este problema de identidad ha provocado un mal desempeño docente limitándose únicamente a proporcionar información irrelevante al alumno. Ya no platiquemos cómo se enseña, ni mucho menos cómo se evalúa.
He visto en repetidísimas ocasiones los diferentes estilos de impartición de clase, en los bachilleratos sin ninguna planeación didáctica, aunado a ésto las lamentaciones de los profesores sobre la capacidad precaria de los alumnos y sus nulos aprendizajes. La resistencia a planear las clases, para muchos eso es pérdida de tiempo y están convencidos que de nada servirá.
La experiencia que he tenido con mis hijos en el proceso educativo, ha incidido en mi trabajo. Se obtienen mejores resultados cuando se enseña con amor y paciencia. Ese sentimiento que solo los padres sentimos por nuestros hijos cuando de enseñar se trata, no importando las circunstancias. Debemos de transferir este sentimiento a los alumnos de nuestra escuela.
Algo complicado en nuestro subsistema. El profesional todavía sigue pensando en su formación en la universidad y desde esa lógica enseña. ¡Por Dios! ¡estamos en un nivel profesional! Como en la naturaleza: sobrevive el más fuerte. Se eliminan los débiles. Estamos alcanzando índices de reprobación y deserción muy altos.

domingo, 9 de mayo de 2010

Documentos

Documentos
Por: Gerardo Velázquez García

En repetidas ocasiones se ha comentado sobre la diversidad de profesionistas que imparten enseñanza en las escuelas del nivel medio superior, cada uno con enfoques diferentes y en ocasiones parecieran aisladas las actividades docentes unas de las otras. Es necesario advertir que aún hoy no se han establecido pautas explícitas precisas para el desempeño académico de los docentes (excepto las que se plantean en la reforma). A pesar de los intentos que en este sentido se han ido realizando a lo largo de los últimos años, no se ha logrado elevar el nivel académico de los alumnos y cambiar la práctica docente. La despreocupación por la formación psicopedagógica, ocasiona grandes disfunciones en este sentido.


Se han padecido grandes déficits por la falta de escuelas formadoras de profesores para este nivel y la capacitación en muchos de los casos se limita a la impartición de cursillos para salir del paso, sin llevar un seguimiento real de la práctica docente en las aulas. Incluso cuando se acude a una Institución Superior para el estudio de un posgrado, no siempre se cumplen las expectativas de formación docente.

Que tanto se concreta lo leído en los documentos: “Díez nuevas competencias para enseñar” y “Competencias que expresan el perfil del docente…” Con la llegada de la RIEMS, marca un parteaguas en la educación media superior. Todavía es prematuro hablar qué tanto el enfoque educativo por competencias ha logrado permear en nuestros alumnos y en los docentes. Para ello, es necesario continuar esa tendencia de difusión y establecimiento de la reforma en los planteles.

Con la elaboración de las secuencias didácticas (apenas del 2004 a nuestros tiempos) como recurso de planeación didáctica, pretendemos identificar elementos fundamentales en el proceso enseñanza-aprendizaje. Debo decir que todavía es incipiente el desarrollo de las competencias en nuestros alumnos y por supuesto las que el docente debe tener y poner en práctica, expresadas en los acuerdos secretariales de la nueva reforma.

Sin embargo, no quiere decir que estemos empezando una nueva manera de trabajar, en realidad, siempre hemos trabajado mediante competencias. La diferencia está en la función que ahora se le asigna al profesor como renovador del currículum, lo que significa exigirnos una formación permanente y un conocimiento pleno de los requerimientos de los alumnos en cuanto a las exigencias del mundo actual.


Los saberes de mis estudiantes.


Aún cuando en México ha ido en aumento el uso del interent, todavía en algunos sectores de la población se carece de este servicio. La institución donde trabajo atiende alumnos provenientes de 43 comunidades rurales que viajan a diario. El horario de clases es de 8:00 a 15:00 horas. La comunidad donde se encuentra la escuela -zona altamente marginada- es la única con señal de internet vía satélite. El regreso a su casa no es garantía que continue usando el internet.


Este horario, es el único espacio que tienen contacto mis alumnos con internet; es decir, solamente en las clases programadas por sus maestros y algunos que otros momentos libres, siempre y cuando el responsable de la sala lo permita, el alumno libremente desarrollará actividades en el ámbito social.


A pesar de las carencias, los alumnos del C.B.T.a. 157, ubicado en el municipio de Dr. Arroyo, Nuevo León, México al sur del estado, utilizan el internet para: consultar tareas, saber de un concepto, ver imágenes de la ciencia y la tecnología, conocer más sobre diversos temas, diseñar diapositivas, para saber más de mí, de mi cuerpo, obtener programas, comunicarse con familiares, para saber de la historia de la humanidad, conocer nuevas personas, buscar páginas de entretenimiento, compartir información personal, participar en redes sociales, comprar y vender productos, conversar con amigos, participar en foros de intercambio de información, realizar lecturas literarias, técnicas y científicas, participar en grupos de discusión con temas de debate, satisfacer curiosidades sobre un tema, crear páginas personales, para colaborar con instituciones de beneficiencia, solucionar problemas relacionados con el equipo de cómputo, obtener ayuda de profesionales sobre un tema específico, ver videos de música, películas, documentales, guías de eventos, leer y ver noticias, compartir fotografías y videos de eventos propios de la institución: académicos, deportivos, arte y cultura, estudiar a distancia, escuchar la radio, etc.